viernes, 22 de mayo de 2015

Lic. Matías Botbol


Matías es Lic. en Gastronomía por la Universidad Argentina de la Empresa - UADE (2012).


Vino desde el sur, de su Bariloche natal, a la Capital para estudiar y formarse en Gastronomía. Ha tenido un largo recorrido por diferentes cocinas de reconocidos restaurantes, compartiendo su entusiasmo y siendo jefe de cocina en muchas de ellas (Barraco y Tea Connection entre otras). 

A lo largo de los años logró consolidar una carrera en el rubro que lo llevo a compartir cocinas con grandes chefs de la Argentina y del mundo, experiencias y conocimientos que hoy transmite con gran pasión. 

Actualmente trabaja junto a los docentes dentro de una de las escuelas de gastronomía más prestigiosas del país: el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG).



Desde el año 2010 conformó, junto con Sebastián, Pan & Oliva - Cocineros- un espacio dedicado a contemplar a la cocina como un arte basado en sentidos, reivindicando la figura del cocinero y la comensalidad como valor dentro de la sociedad.

Lic. Sebastián Blasco

Sebastián se formó como licenciado en Psicología en la Universidad Católica Argentina  en el año 2010. Paralelamente comenzó a estudiar cocina obteniendo los títulos de Profesional Gastronómico en el Instituto Argentino de Gastronomía (2010) y Técnico Universitario Gastronómico en la Universidad Argentina de la Empresa (2012).

Ha realizado diversos cursos de perfeccionamiento entre los cuales de destacan los Ciclos de encuentros Haute Cuisine: Tercer Ciclo de Gastronomía Francesa, Le Cordon Bleu - Sofitel, Buenos Aires – (2012).
Por otro lado, disertó en diferentes Congresos y Jornadas exponiendo temáticas referidas a la historia de la cocina, las emociones en la gastronomía y la cocina como sentido de vida. 
Participó en la I Jornada de Nutrición y Vida Saludable de la Municipalidad de Pilar (2013) en calidad de expositor principal.

Desde el año 2010 conformó, junto con Matías, Pan & Oliva - Cocineros- un espacio dedicado a contemplar a la cocina como un arte basado en sentidos, reivindicando la figura del cocinero y la comensalidad como valor dentro de la sociedad. 

lunes, 20 de abril de 2015

Chef´s Table - Netflix -



El próximo 26 de abril se estrenará en forma simultánea en todo el globo, la nueva serie de Netflix: Chef´s Table.
Creada por el cineasta David Gelb y producida por Boardwalk Pictures, los seis episodios deChef's Table se centrarán en las figuras de Massimo Bottura (Osteria Francescana, en Modena, Italia), Dan Barber (Blue Hill Restaurant, en Stone Barns y en Nueva York, EE.UU.), Niki Nakayama (N/Naka Restaurant, en Los Ángeles, CA, EE.UU.), Ben Shewry (Attica Restaurant, en Melbourne, Australia), Magnus Nilsson (Fäviken, en Järpen Sweden) y, también, la del creador local Francis Mallmann. Los interesados tomen nota: el episodio 3 de esta serie documental abordará su trabajo en el restaurante Patagonia Sur, en el número 801 de la calle Rocha, en La Boca, y en la Patagonia.



Aquí les dejamos un adelanto y esperamos con ansias el estreno!!



A cocinar!

miércoles, 4 de febrero de 2015

La verdad de la milanesa!



Tal vez sea una de las historias con mayores controversias en el mundo de la cocina. Hoy, me toca enfrentarme a uno de los escritos más singulares y difíciles desde que abrimos esta sección denominada “Historia Gastronómica”. Si, estoy hablando de “la verdad de la milanesa”.


Como siempre sucede en la humanidad, los grandes sucesos son asimilados y deseados por muchos. Basta ver lo que sucedió con Tierra Santa para darnos cuenta de esto.
Tal vez sea por su fama, su popularidad, su sencillez o su sabor, pero lo cierto es que muchos países se consideran los inventores de este gran plato. Te propongo repasar juntos estas historias, dejando a tu criterio elegir la más verídica de ellas o, en mi caso particular, la que más me guste.

Veamos…
La primera de estas pujas nace en el viejo mundo, donde los italianos como los austríacos se disputan su paternidad.
Tras la derrota de Napoleón Bonaparte: Austria, Francia y Rusia, organizaron el congreso de Viena cuyas negociaciones se extendieron entre octubre de 1814 y junio de 1815. En ese congreso se establecieron las nuevas fronteras europeas y el Imperio austriaco logró recuperar la mayoría de las regiones conquistadas por Napoleón, concediéndole en compensación de los territorios perdidos, además del Tirol y Salzburgo, el Véneto y  la Lombardía, cuya capital es Milán. Al general austríaco Johann Wenzel conde de Radetzky se le encomienda el mando de las tropas que debían hacerse cargo de los nuevos territorios para mantener el orden, dado que los italianos no cejaron en su intento de quitarse a los austríacos de encima. Radetzky fue nombrado Mariscal de Campo, pero la revolución de 1848 le obliga a retirarse del territorio italiano llevando consigo nada menos que la receta de la Costeletta alla Milanese, es decir, costilla a la milanesa, cuya particularidad radicaba en envolver una costilla de vacuno con una capa de pan rallado y queso que se adhería firmemente a la carne gracias a que previamente había sido bañada en huevo batido y sometida a una fritura con aceite de oliva. La tradición oral continúa esta historia agregando que Radetzky, que dicho sea de paso, llegó a tener tanta fama como militar, que Johann Strauss (padre) compuso una marcha que lleva su nombre, le envía al emperador Francisco José I la receta de la Cotoletta alla Milanese, alabándola como uno de los grandes platos de la tradición culinaria de la Lombardía. Al poco tiempo, ese plato que también resultó del agrado del emperador, se incorporó a la gastronomía austríaca con el nombre de Winer Schnitzel (escalopa vienesa).

El escritor alemán Klaus Herrmann, sostiene que es una tontería pensar que un militar de alto rango haga ese tipo de comentarios a su majestad, que por otra parte, aquella tan mentada misiva, jamás fue encontrada.

Otros investigadores sobre el tema aseguran que esa preparación ya se menciona en el libro de cocina “Die bayerische Köchin” (La cocinera bávara) cuya autora fue María A. Neudecker, publicado en 1867. En realidad lo que figura a lo largo de 20 recetas, es el término schnitzel, es decir, escalopa, pero de ninguna manera se menciona el apanado o la cobertura de pan rallado.
También los austriacos en defensa de su gastronomía aseguran que esta preparación aparece en el libro de cocina “Süddeutsche Küche“ (Cocina del sur de alemania) de 1907 escrito por  Kataharina Prato, autora de varios libros de cocina, mencionándola como “eingebröselte Kalbsschnitze“, es decir, escalope o escalopa de ternera  apanada, pero no figura todavía el nombre de Winer Schnitzel como un clásico de la cocina austríaca. Hay un detalle que es interesante destacar entre ambas preparaciones: la Coteletta alla Milanese es de carne vacuna; el apanado lleva tres cuarta parte de queso rallado y un cuarto de pan rallado, y se frie en aceite de oliva. El Winer Schnitzel se elabora con  carne de cerdo, sin hueso, no lleva queso rallado y se frie en mantequilla clarificada. 

Pero no solo el duelo se encuentra en Europa, también la disputa surge en la cuenca del Río de la Plata.
Existe una bella historia (más cercano a un mito) que entre las filas del ejército del General Don José de San Martin, había una mujer proveniente de Milán. Su misión dentro de la comitiva era simple y esencial: nutrir a todos los soldados durante toda la campaña.
De esta forma, la mujer oriunda de Milán, apodada “milanesa” entre los soldados, cocinaba día y noche platos energéticos. Cuenta la leyenda que un día, escasa de recursos, se le ocurre cortar láminas finitas de carne, pasarlas por huevo, rebosarlas en el pan viejo y freírlas. El plato tuvo éxito entre las filas del prócer argentino.
De esta forma reclaman y pedían por ese plato que hacía la milanesa. De esta forma, el plato adoptó el apodo de su creador.



¿
Un dato más? La tradicional milanesa a la napolitana sí es un invento argentino. Es propiedad de José Nápoli que tenía una fonda frente al Luna Park. En un acto de creatividad, utilizó jamón, queso y salsa de tomate para disimular unas milangas que se le habían pasado del dorado habitual a un joven e inexperto cocinero. Primero la bautizó "milanesa a lo Nápoli", que luego devino en la suculenta y tentadora napolitana.

¿Qué historia te gustó más? Yo me quedo con la de San Martín. Tal vez por ser la más romántica, tal vez por ser la más propia, lo cierto es que nadie sabe cuál es la verdad de la milanesa.

martes, 20 de enero de 2015

Un Cocinero en Mendoza! Parte II

Dejamos atrás los viñedos y encaminamos nuestro auto hacia el sur. La ciudad de San Rafael nos recibió con sus paisajes áridos y su vertiginosa actividad.
Recorrimos los puntos turísticos más salientes, siendo el Cañón del Atuel el más característico de ellos.
Un hermoso embalse enmarcado por montañas y cerros forma parte del Valle Grande. Lugar digno para transformarlo en un cuadro que apaciguará nuestros males durante los días monótonos de invierno.
Antes de dejar Mendoza nos atrevimos a realizar Cool River en el Atuel. Recomendado!!! De esta forma, dejamos la civilización para encontrarnos con el silencio de la montaña de los Andes.


Rumbo a Los Molles los interrogante y los miedos iban surgiendo en cada uno de nosotros. No sabíamos que nos depararía. No estabámos seguros que nuestros cuerpos y almas pudieran soportar y disfrutar la travesía emprendedia.


Una tarde de sábado nos adentramos en la Cordillera. Inmediatamente nos captó. Nos sedujo con su ensordecedor silencio, su frío cálido, su luminosa noche. Las estrellas nos abrumaron. Magnetizados por su magia no pudimos conciliar el sueño. Nos invandían, penetraban cada uno de nuestros pensamientos. Nos sentíamos vulnerados por su poder!
De esta manera, frente a tal insignifancia y pequeñez antea la naturaleza, nos sentimos únicos e irremplazables. De la misma forma fueron apareciendo recuerdos y seres queridos. Tan lejos se encontraban y tan cerca de nuestra existencia. Y así, en medio de estrellas, pensamientos y montañas, dimos cuenta de Dios! Sólo eso podía explicar tal energía, tanta belleza y tanto orden.

Sin poder dormir, nos despertamos con el sonido de los cascos de caballos sobre el pastizal. Allí nos esperaban para comenzar el viaje.
Día tras días nos deslumbramos de sus hazañas y sus misterios. El vínculo atravesó distintas etapas al igual que en un vínculo marital.
- Primero nos medimos. Uno al otro. Cada uno trató de imponer sus condiciones, sus hábitos. Puso en juego sus estructuras más salientes, sus máscaras más seguras.
- Luego nos miramos. Uno al otro. Nos reconocimos. Aprendimos a observar los tiempos del otro.
- Por último nos comunicamos. Uno al otro. Creamos un espacio en común donde cada uno podía ser.

De esta forma, en comunión, recorrimos más de 100km cruzando valles, pendientes, arroyos y ríos.  Con el silencio de la montaña de fondo y el sol resplandeciente caminamos junto al caballo cada uno de sus pasos hasta llegar a Chile.

¿Dónde queda la experiencia gastronómica de esta viaje? Claro, hasta aquí no hemos hablado de comida. Sin embargo, todo esta travesía tiene una connotación culinaria.
Cada momento de silencio y conección interior hace al cocinero. Cerrar los ojos y probar especias, disfrutar de la naturaleza logrando desarrollar un grado de sensibilidad mayor para captar lo esencial de cada plato. Y sobre todo, como siempre decimos desde aquí, un cocinero es ,ante todo, un mago, un creador de momentos de felicidad.