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miércoles, 11 de mayo de 2016

¿Somos lo que comemos?




Firman autógrafos, son solicitados para dar conferencias en diversos puntos del planeta, tienen sus propios programas de TV, son admirados y codiciados. Series, películas y libros ponen de manifiesto la relevancia de los Chefs en estos días. Son los nuevos “Rockstar” de la época. Generan tendencias y sugieren movimientos sociales. O tal vez sea todo lo contrario, simplemente responden a una necesidad de la cultura moderna…

La gastronomía surge así como un verdadero microcosmos de nuestra existencia, la cual se configura y se reconfigura en función de la visión de hombre que poseamos, o sea, depende de nuestra cosmovisión. La misma, indiscutiblemente, sitúa al ser humano en el centro desde el cual tiene que irradiar todo el pensamiento.

En la actualidad, la persona tiene un protagonismo mucho más grande y una incidencia mayor en los productos que elige y consume. De esta forma fueron surgiendo diferentes movimientos culinarios blandiendo distintas banderas: cocina vegana, orgánica, vegetariana, híbrida, molecular, emocional, entre otras tantas. Dichas tendencias modernas mantienen un mismo patrón, un común denominador: el cuidado del propio cuerpo, el acceso a mayor información sobre lo que estamos comiendo, la primacía de la salud. 

Dentro de esta misma línea, el 2016 nos espera con algunas novedades que valen la pena mencionar.

·         Preponderancia por lo natural. Cuidado de lo ecológico. No solo basta con conocer el resultado final, sino los medios y procesos de elaboración de los productos. Nos preocupa el cuidado de la tierra, el uso de fertilizantes, la utilización de aditivos y químicos en nuestros alimentos. 

·         Retorno hacia el interior del individuo. Primacía por la historicidad de los platos. En su libro “La Fisiología del Gusto”, Savarin habla de la emoción como el sentido más importante que se desencadena a la hora de comer y de cocinar. Cuando comemos, muchas veces nos trasladamos a otros lugares, nos encontramos con ciertas personas de nuestro pasado, despertando en nosotros distintas sensaciones. La cocina como un lugar retórico ligada a nuestra historia.


Entonces, ¿somos lo que comemos? Tal vez sí, pero personalmente me gusta pensarlo de la siguiente forma: “Somos mucho más de lo que comemos, pero podemos hacer que lo que comamos nos ayude a ser mucho más de lo que somos.” Adelle Davis.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La verdad de la milanesa!



Tal vez sea una de las historias con mayores controversias en el mundo de la cocina. Hoy, me toca enfrentarme a uno de los escritos más singulares y difíciles desde que abrimos esta sección denominada “Historia Gastronómica”. Si, estoy hablando de “la verdad de la milanesa”.


Como siempre sucede en la humanidad, los grandes sucesos son asimilados y deseados por muchos. Basta ver lo que sucedió con Tierra Santa para darnos cuenta de esto.
Tal vez sea por su fama, su popularidad, su sencillez o su sabor, pero lo cierto es que muchos países se consideran los inventores de este gran plato. Te propongo repasar juntos estas historias, dejando a tu criterio elegir la más verídica de ellas o, en mi caso particular, la que más me guste.

Veamos…
La primera de estas pujas nace en el viejo mundo, donde los italianos como los austríacos se disputan su paternidad.
Tras la derrota de Napoleón Bonaparte: Austria, Francia y Rusia, organizaron el congreso de Viena cuyas negociaciones se extendieron entre octubre de 1814 y junio de 1815. En ese congreso se establecieron las nuevas fronteras europeas y el Imperio austriaco logró recuperar la mayoría de las regiones conquistadas por Napoleón, concediéndole en compensación de los territorios perdidos, además del Tirol y Salzburgo, el Véneto y  la Lombardía, cuya capital es Milán. Al general austríaco Johann Wenzel conde de Radetzky se le encomienda el mando de las tropas que debían hacerse cargo de los nuevos territorios para mantener el orden, dado que los italianos no cejaron en su intento de quitarse a los austríacos de encima. Radetzky fue nombrado Mariscal de Campo, pero la revolución de 1848 le obliga a retirarse del territorio italiano llevando consigo nada menos que la receta de la Costeletta alla Milanese, es decir, costilla a la milanesa, cuya particularidad radicaba en envolver una costilla de vacuno con una capa de pan rallado y queso que se adhería firmemente a la carne gracias a que previamente había sido bañada en huevo batido y sometida a una fritura con aceite de oliva. La tradición oral continúa esta historia agregando que Radetzky, que dicho sea de paso, llegó a tener tanta fama como militar, que Johann Strauss (padre) compuso una marcha que lleva su nombre, le envía al emperador Francisco José I la receta de la Cotoletta alla Milanese, alabándola como uno de los grandes platos de la tradición culinaria de la Lombardía. Al poco tiempo, ese plato que también resultó del agrado del emperador, se incorporó a la gastronomía austríaca con el nombre de Winer Schnitzel (escalopa vienesa).

El escritor alemán Klaus Herrmann, sostiene que es una tontería pensar que un militar de alto rango haga ese tipo de comentarios a su majestad, que por otra parte, aquella tan mentada misiva, jamás fue encontrada.

Otros investigadores sobre el tema aseguran que esa preparación ya se menciona en el libro de cocina “Die bayerische Köchin” (La cocinera bávara) cuya autora fue María A. Neudecker, publicado en 1867. En realidad lo que figura a lo largo de 20 recetas, es el término schnitzel, es decir, escalopa, pero de ninguna manera se menciona el apanado o la cobertura de pan rallado.
También los austriacos en defensa de su gastronomía aseguran que esta preparación aparece en el libro de cocina “Süddeutsche Küche“ (Cocina del sur de alemania) de 1907 escrito por  Kataharina Prato, autora de varios libros de cocina, mencionándola como “eingebröselte Kalbsschnitze“, es decir, escalope o escalopa de ternera  apanada, pero no figura todavía el nombre de Winer Schnitzel como un clásico de la cocina austríaca. Hay un detalle que es interesante destacar entre ambas preparaciones: la Coteletta alla Milanese es de carne vacuna; el apanado lleva tres cuarta parte de queso rallado y un cuarto de pan rallado, y se frie en aceite de oliva. El Winer Schnitzel se elabora con  carne de cerdo, sin hueso, no lleva queso rallado y se frie en mantequilla clarificada. 

Pero no solo el duelo se encuentra en Europa, también la disputa surge en la cuenca del Río de la Plata.
Existe una bella historia (más cercano a un mito) que entre las filas del ejército del General Don José de San Martin, había una mujer proveniente de Milán. Su misión dentro de la comitiva era simple y esencial: nutrir a todos los soldados durante toda la campaña.
De esta forma, la mujer oriunda de Milán, apodada “milanesa” entre los soldados, cocinaba día y noche platos energéticos. Cuenta la leyenda que un día, escasa de recursos, se le ocurre cortar láminas finitas de carne, pasarlas por huevo, rebosarlas en el pan viejo y freírlas. El plato tuvo éxito entre las filas del prócer argentino.
De esta forma reclaman y pedían por ese plato que hacía la milanesa. De esta forma, el plato adoptó el apodo de su creador.



¿
Un dato más? La tradicional milanesa a la napolitana sí es un invento argentino. Es propiedad de José Nápoli que tenía una fonda frente al Luna Park. En un acto de creatividad, utilizó jamón, queso y salsa de tomate para disimular unas milangas que se le habían pasado del dorado habitual a un joven e inexperto cocinero. Primero la bautizó "milanesa a lo Nápoli", que luego devino en la suculenta y tentadora napolitana.

¿Qué historia te gustó más? Yo me quedo con la de San Martín. Tal vez por ser la más romántica, tal vez por ser la más propia, lo cierto es que nadie sabe cuál es la verdad de la milanesa.

viernes, 23 de mayo de 2014

Locro del 25! Historia

Como cada 25 de mayo,el domingo el pueblo argentino compartirá una receta tan particular como especial: el locro. Se trata de una suerte de guiso de origen prehispánico y preincaico, típico de varios pueblos andinos que basaban gran parte de su dieta en el maiz o los porotos y la papa. Se lo prepara según multitud de recetas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción, a fuego lento durante varias horas. 

De acuerdo a la región se lo prepara con carne de vacuno fresca o seca (charqui), vísceras como la tripa gorda o el chinchulín, mondongo, embutidos y costillas o despojos de chancho (manos, patas, cola, orejas y cuero, tocino, grasa de pella); las carnes se cuecen por separado y se añaden luego al preparado de vegetales entre los que suele destacarse el zapallo (especialmente el redondo de cáscara grisasea llamado por esto zapallo plomo) que suele dar color amarillo al locro, y granos de choclo o porotos e incluso granos de trigo (en Argentina se prefiere el locro con granos de choclo y al locro basado en granos de maíz triturados se le llama frangollo), vegetales que por el almodón presente en sus componentes hacen que el preparado alcance la densidad de una crema. 

Sustancioso y nutritivo es un plato típico del invierno; se lo adereza de manera acorde, con una salsa picante preparada a base de aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo, denominada quiquirimichi, según revela el sitio 

La razón de la supervivencia del locro como producto cultural reside en haber conservado su significado y función a través del tiempo:

Cubre la necesidad de alimento para muchos a bajo costo; permite iniciar su preparación el día anterior; es paciente, no se pasa si la concurrencia al convite es impuntual; puede espera adquiriendo una textura cremosa; es caliente y substancioso para las conmemoraciones invernales; solidario con los amigos siempre hay un plato más; y si sobra para el día siguiente, ¡mejora su sabor!

Se dice que nació del luqru o rucru entre los indios Quechuas, y que con la llegada de los conquistadores que introdujeron el ganado vacuno se comenzó a agregarle carne, achuras, chorizo colorado y la "grasita colorada", en la que se combina grasa derretida, ají, pimentón y cebolla de hoja, ya que estos dos últimos ingredientes eran inseparables de la comida española. 

El locro surgió, como todas las mejores comidas del mundo, de la combinación de la pobreza y de la imaginación. De cómo con poca cosa, con elementos que las grandes mesas despreciaban, combinado con aderezos, se podía llegar a una creación que actualmente se encuentra en ollas populares, fiestas, bares de barrio y en los mejores restaurantes como plato nacional.

La palabra locro proviene del quechua ruqru, es un guiso realizado a base de zapallo, maíz y porotos. Su origen es precolombino y se lo prepara de varias maneras, según la tradición de cada una de las provincias argentinas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción: a fuego lento durante varias horas. 

En la antigüedad se usaban muy pocos ingredientes pero con el tiempo se fueron sumando en algunas zonas el chorizo colorado, la panceta, entre muchos otros. 

En Argentina su consumo se ha extendido desde el noroeste y Cuyo hacia el resto del país, en Neuquén además del locro de maíz se prepara una especie de locro con arvejas (guisantes), en el noreste argentino y zonas vecinas como Paraguay se prepara el locro en base a la mandioca (también llamada yuca).

Alimento con muchas calorías y nutrientes el locro resulta muy adecuado para consumir durante los inviernos o en zonas frías. Tradicionalmente se consume de manera masiva en las fechas patrias. Eventualmente existe la costumbre de convidar a los invitados con pequeñas cazuelas de locro en las celebraciones de casamientos.

viernes, 21 de febrero de 2014

Gastronomía y farándula: que comian los famosos!!!

La idea
Se me ocurrió investigar el tema, en forma de pinceladas coloridas, sobre los gustos gastronómicos y las recetas preferidas de algunos personajes muy conocidos por todos. Ya me ocupé alguna vez de dar a conocer los hábitos alimenticios del General Justo José de Urquiza mientras habitaba el Palacio San José en Entre Ríos, lugar donde se llevaba un diario prolijo de todo el movimiento de los aprovisionamientos que entraban al palacio, sumado a los menús cotidianos del General, y en muchos casos, un detalle de las personas que habían compartido el condumio con este prolífico prócer entrerriano. Por eso para hoy, pensé en comentar estas intimidades, de algunas personalidades, reales o ficticias. 

De estas personalidades conocemos todos menos su gustos gastronómicos. Acá te contamos algunos secretos detrás de su relación con la comida
 
Sancho Panza
A través del tiempo, no pocos comentaristas ilustrados, han analizado desde distintos ángulos el Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra. Se lo pensó como un texto político. Otros vieron grandes enseñanzas filosóficas. Algunos percibieron una exhibición de imaginación pocas veces vista. Dio y da para todos los gustos. 
A mi me gustó mirarlo con ojos de periodista gastronómico, y así pude descubrir en el personaje de Sancho un primer aspecto, que muestra al criado casi desesperado de hambre. Representante de una clase social donde las hambrunas eran frecuentes, el hidalgo, de tanto en tanto lo reprendía por desenfrenarse ante un buen plato de comida. 
Don Quijote era frugal, y cuando lo veía enloquecido a Sancho le aconsejaba: "Come Sancho amigo, sustenta la vida, que más que a mí te importa.". Y agregaba una máxima de gran sabiduría: "Yo, Sancho, nací para vivir muriendo, y tú para morir comiendo". Pero los consejos al fiel escudero iban más lejos y con cierto rigor: "Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago".  
Sancho hacía oídos sordos a estas reflexiones de su amo, por lo que solía atracarse con bellotas, tasajo de cabra, uña de vaca con garbanzos, pan negro, algún queso del lugar que visitaban, y vinos pateros que iban apareciendo. Y claro, siendo originario de la Mancha, las migas manchegas, con chorizo y uvas -si la temporada lo permitía-, aparecían con frecuencia en su menú. 

Casanova
Giacomo Casanova era un afamado amante, pero también un enorme gourmet. Su autobiografía fue recogiendo la historia de su vida estrechamente vinculada a sus comidas cotidianas. Sobre todo, teniendo por hábito, el alimentar a las prostitutas que frecuentaba, previo al abordaje sexual, porque declaraba que lo excitaba tremendamente ver a las mujeres alimentándose. 
Por eso sus memorias, por lo detalladas en el punto culinario, deben ser fuente de información para quienes se interesen en los hábitos gastronómicos de la época, de todas las clases sociales. 
La Inquisición no se cansaba de perseguirlo, pero él se daba maña para conseguir dispensas de obispos amigos, donde señalaban que podía comer "todo aquello que saliera del agua". Nuestro personaje, entonces, hacía pasar al cerdo que iba a comer primero por un río, y a la salida lo sacrificaba ante testigos que aseveraban que el animalito emergió del agua antes de formar parte del manduque. 
Gran cocinero, inventó un vinagre especial para aderezar las anchoas que adoraba. Obsesionado por los afrodisíacos, dio fama de tales a las trufas, las ostras, el champagne, el marrasquino o el apio. Siendo su estimulante preferido, el chocolate espumoso.  

De estas personalidades conocemos todos menos su gustos gastronómicos. Acá te contamos algunos secretos detrás de su relación con la comida
 
Louis Amstrong
El inolvidable Satchmo era adorador de las comidas cajún y criolla que se preparaban en su Nueva Orleáns natal. Tierra de platos como el po'boy, la jambalaya , el gumbo y los porotos rojos con arroz. Justamente este último plato era el que acompañaba al trompetista como plato favorito en todas sus giras. Es el plato que, con porotos negros, se conoce en las mesas hogareñas de casi toda América Latina, en Cuba lo llaman "moros y cristianos", en Brasil "arroz com feijao". 

Pablo Neruda
Los amigos del poeta chileno siempre lo destacaron por su talento literario, obviamente, pero los más íntimos han recordado sus mesas. Su fanatismo gourmet lo llevó a escribir con otro premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, un simpático libro que llamaron "Comiendo en Hungría". Y los interesados en el tema, saben que el plato favorito del vate era el caldillo de congrio, al que le dedicó una oda, que en una de sus partes decía: .hasta que en el caldillo/se calienten/las esencias de Chile/ y a la mesa/ lleguen recién casados/ los sabores/ del mar y de la tierra/ para que en ese plato/ tú conozcas el cielo. Un elogio de lujo para ese plato. 

Frank Sinatra
Hijo de Natalie Della Agravante -genovesa- y Antonio Martino -siciliano-, es comprensible que Sinatra pasara sus cumpleaños en el Patsy's Italian Restaurant ubicado en la calle 56 de Nueva York, donde el menú reiterado solía ser costillas de Posillipo, fusilli con salsa fileto y torta de ricota. Pero ¿sabe cuál era verdaderamente su plato preferido?: el vitello impanato, más conocido por nosotros como milanesa o milanga lisa y llana. No obstante, cuando su cuarta y última mujer, Barbara Marx escribió el The Sinatra Cookbook el plato que apareció destacado fue el de las berenjenas a la parmesana. En ese libro hicieron su aporte Bill Clinton, Claudia Schiffer, Bono y Clint Eastwood, por citar algunos. 

De estas personalidades conocemos todos menos su gustos gastronómicos. Acá te contamos algunos secretos detrás de su relación con la comida
 
Marilyn Monroe
Norma Jane Baker, que tal era su verdadero nombre, sabía cantar el "Happy Birthday" como ninguna, pero de cocina no sabía nada de nada. Arthur Miller, uno de sus esposos más queridos, se irritaba cuando preparaba una ensalada, porque ni siquiera en eso tenía una mínima habilidad. Un día que quiso amasar tallarines para Miller y un grupo de amigos; siguió la receta del afamado libro La alegría de cocinar, que indicaba no poner la pasta en el agua, hasta que estuviera seca. Como este proceso demoraba, y los invitados ya estaban muy picados con los tragos previos, tomó su secador de cabello e intentó apurar el proceso. Los tallarines fueron a parar al suelo de la cocina, y los borrachines no pararon de reírse por varios días. 
Pero entre los invitados de esa noche estaba el genial Andy Warhol, que inventó, para que ella pudiera lucirse en el futuro, la Sopa Marilyn, en la que mezclaba los siguientes ingredientes: agua, leche, una lata de sopa de tomate Campbell's, un paquete de puré instantáneo, dos huevos duros, higos secos, dos dientes de ajo, hierbas aromáticas, perejil y pimienta. Esta receta sí lograba ponerla en práctica. Claro que de Warhol, lo que recordaremos de su relación con la Monroe, será su díptico, en el que el rostro de la diva se reproduce 50 veces en una paleta variada de colores. 
 
Nellie Melba
Así era el nombre artístico de la cantante de ópera australiana Helen Porter Mitchell, que motivara al gran George Auguste Escoffier, durante una de las estadías de la artista en el hotel Savoy de Londres, a dedicarle el afamado postre que bautizó Copa Melba, y que fuera tan popular en los restaurantes porteños durante muchos años. Sin duda que la cantante es recordada más por este postre que por haber aportado su rostro a los billetes de cien dólares australianos. 
La receta ortodoxa dice que la célebre copa lleva mitades de duraznos en almíbar, helado de vainilla, jugo de limón, una copa de licor de duraznos, almendras picadas y mermelada de frambuesas. Pero Escoffier nos regaló algo más, que preparó en homenaje a la diva: las finísimas tostadas de pan crocantes, que hoy usamos para patés, ensaladas o sopas. Ella murió muy joven por una mala praxis en una operación de cirugía estética. Pero la cocina universal terminó por inmortalizarla. 
 
Conclusión
Es una pena que a las personalidades no las estudiemos, frecuentemente, también por sus preferencias gastronómicas. Tengo la percepción que esta información nos acerca de manera extraordinaria a sus verdaderas personalidades, y no a la que nos pintan engolados biógrafos. Al terminar, pienso: ¡cuánta tela para cortar!  

Extraido del diario LA NACION
 
Por Alejandro Maglione
amaglione@lanacion.com.ar | @crisvalsfco
Especial para ConexiónBrando

miércoles, 6 de febrero de 2013

Postre de Película: Cannoli Siciliano!!!




El cannoli (en it. significa: pequeño tubo, en plural Cannoli) es un dulce típico de Sicilia lugar de donde es originario. El postre consiste en una masa enrollada en forma de tubo y dentro posee los ingredientes mezclados con queso ricota. Es tan popular en Sicilia que es muy rara la pastelería donde no se comercializa una bandeja de cannoli.

Los cannoli, desde antiguo, han pertenecido a los dulces carnavalescos típicos de la cocina italiana. No obstante, es creencia popular de la región que al igual que la Cassata ambos dulces son herencia de la permanencia de los árabes en la isla. Hoy en día se comen durante todo el año. Originariamente la pasta se enrollaba alrededor de un trozo de caña (actualmente se compra la parte exterior ya hecha, o se enrolla en moldecitos de metal que ya se venden para esto) y se freía con ella, luego se rellenaba con el requesón azucarado y aromatizado. De "caña"—en Italiano, canna—es de donde le viene el nombre.

La masa interior se elabora con queso ricotta (ocasionalmente, y menos tradicional es el empleo de Mascarpone) a menudo se saboriza con diferentes combinaciones de vainilla, chocolate, pistacho, marsala, agua de rosas u otros aromatizadores. Es frecuente ver como se pone algún ingrediente en los extremos. El rango de tamaños va desde los "cannulicchi", no más grande que un dedo, hasta las proporciones más grandes encontradas por regla general en Piana degli Albanesi, al sur de Palermo, por regla general suelen ser de 15 a 20 cm con un diámetro de 4-5 cm.

En el célebre film “El Padrino”, el Cannoli ocupa un rol protagónico. En la primer película de la trilogía, se menciona por Clemenza, que es requerido por su mujer para que les traiga por encargo unos de una pastelería. En el transcurso del viaje se comete un asesinato y tras haberlo cometido antes de volver con su mujer, le dice al asesino y compañero la frase: "Leave the gun. Take the cannoli." (deja el arma, coge los cannoli).

Ya en  El Padrino III, recordaremos la mítica escena donde  Connie asesina a Don Altobello con un cannoli envenenado en medio de una Ópera memorable.
 
Enmascarado por un ambiente de dudosa legitimidad el cannoli se ha convertido en un postre único, un postre distintivo, un postre de película. 
 

martes, 15 de enero de 2013

Tarantella!!!

¿Te sobró pan y no sabes que hacer con él? La Tarantella es la solucion a tus problemas.

Un poquito de historia...
La palabra "tarantela" tiene al menos dos aceptaciones:
a) Danza o baile
b) Un exquisito postre del que hay varias versiones

Según el Diccionario de la Real Academia Española la Tararantela (del italiano Tarantella) es un baile napolitano de movimiento muy vivo, en compás de seis por ocho, nacido como remedio para curar a los picados por las tarántulas. Quien tuviera la desgracia de que lo picara una tarántula y le inyectara su veneno, podía hallar una solución a su mal, mediante el intenso sudor originado en el afectado por el hecho de bailar esa danza, a la cual se le atribuían propiedades terapéuticas. 

Para reponerse del intenso desgaste originado por este baile que según las creencias, se eliminaba la toxina de la picadura, habría aparecido este postre, que justamente aporta mucha energía gracias a su variado contenido de nutrientes energéticos.

- Tarantella hecha por Pan & Olva -
Ingredientes
Caramelo
  • Azúcar 200 g
  • Agua 80 g
Flan
  • Huevo 6
  • Yemas 4
  • Ralladura de 1 limón
  • Azúcar 250 g
  • Esencia de vainilla
  • Leche 1 l
Tarantela
  • Manzanas 3
  • Pan lácteo 20 rodajas
  • Manteca 200 g

Procedimiento

Caramelo Colocar en un recipiente el azúcar junto con el agua, llevar al fuego y dejar que se disuelva el azúcar, si el caramelo queda muy claro, este será más dulce. Una vez que el caramelo tomó el color deseado retirar del fuego.
Caramelizar todo el molde de bizcochuelo.  

Flan Colocar en un recipiente los huevos y las yemas, agregar la ralladura de limón, el azúcar y la esencia de vainilla, mezclar bien para integrar los ingredientes, incorporar la leche fría y revolver bien. Reservar.  

Armado de la tarantela Pelar las manzanas y filetearlas, colocar miga de pan pintadas con manteca a punto pomada.
Colocar en el fondo del molde acaramelado la pan de miga, encima, las manzanas y luego otra capa de pan con la manteca hacia abajo. Colocar la mitad de la mezcla del flan dejar reposar 20 minutos para que el pan absorba el flan y luego completar con el resto del flan. Llevar al horno a 180º C a baño María durante 45 minutos.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Ensalada Rusa!!!




Con esta receta culminamos la historia de las recetas navideñas. Hoy veremos si la ensalada rusa es tan rusa como su nombre lo indica….

Esperemos que puedas poner en práctica algunas de estas preparaciones. A cocinar!!

A pesar de la popularidad de la ensalada en España y el America Latina, se puede decir que su origen es realmente ruso, pues fue inventada en los años 1860 por Lucien Olivier, chef del restaurante Hermitage, uno de los restaurantes más conocidos de Moscú que pronto haría de este plato su seña de identidad.

La versión original se servía fría y llevaba una especie de vinagreta, y es por esta razón por la que esta receta la denominan en otros países como ensalada Olivier, en honor a su inventor. Los ingredientes que empleaba la receta original de Olivier eran caros (por ejemplo empleaba carne de venado) y su composición así como su preparación eran un secreto oculto tanto por Olivier como por la familia que regentaba el Hermitage. Cuando el Hermitage cerró en el año 1905 la receta original se perdió inexorablemente, siendo imposible reproducirla hoy en día debido a la inexistencia de documento o receta que describa su elaboración exacta.

El plato trascendió más allá de los Urales, y se expandió a Ucrania donde se le agregaron ingredientes más baratos tales como guisantes tiernos y pepinillos, y el venado fue sustituido por pollo. Actualmente es uno de los platos que más se consumen en Rusia, quizás por no ser un plato laborioso y del cual se puede saciar suficientes comensales en las festividades familiares. El plato tiene diferentes variantes. En las ciudades cercanas al extremo oriente de Rusia le agregan arenque y también pepinos no encurtidos. En el sur de Rusia, en las inmediaciones de Volgogrado, le añaden vinagreta y zanahoria.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Pionono!!!





Siguiendo con el postulado de recetas navideñas, es el turno del versátil pionono. Este producto noble es el caballito de batalla de todas las fiestas. Fácil, sencillo y rico. Acepta todos los rellenos habidos y por haber. Dulces y salados…

Pero su historia no es tan simple como su apariencia. Veamos un poco de donde surge el pionono y cual es su relación con la religión.

Cuenta la leyenda que su nombre fue dado en honor al papa Pío IX (Pio nono según la pronunciación en italiano del nombre). El Sumo Pontífice era una persona voluminosa y muy pálida. Por tal motivo.. la similitud del arrollado con su figura fue la clave para adoptar s nombre.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la receta del dulce es muy anterior al año 1897, año en el que se hizo tremendamente popular de manos de Ceferino Isla. Posiblemente se trate de un dulce de origen morisco. Sin embargo, el nombre sí podría proceder de Isla, quien admiraba profundamente al Papa Pío IX por haber declarado el dogma de la Inmaculada Concepción. Actualmente, los piononos elaborados por la casa Isla, descendientes de Ceferino, son muy apreciados en Granada.
Fotografía de Pio Nono (IX),  1869.

La historia del pionono arranca en el año 1897, cuando Ceferino Ysla González, que ya había sido aprendiz interno en el obrador de Manuel el Gallego, se estableció en la Calle Real de Santa Fe, para abrir su propio obrador de pastelería exactamente donde se encuentra ubicada la actual Casa Ysla.

El pionono, que pasea por toda España el nombre de Santa Fe, es un bizcocho humedecido en 
jarabe, con crema y una coronilla tostada que pretende representar la silueta de la cabeza del Papa Pio IX (de ahí el nombre de pionono), figura muy destacada en la época, sobre todo a partir de la instauración por su parte del dogma de la Inmaculada Concepción.

Sea cual fuere la historia… ambas se relacionan con el Papa Pío. Sepamos cuando degustemos el plato en esta Navidad que el mismo tiene gran relación con la religión y las tradiciones católicas…

martes, 18 de diciembre de 2012

Vitel Thoné!!!



 Seguimos con los platos navideños… En esta oportunidad vamos a centrarnos en un clásico argentino: el Vitel Thoné

Este plato presenta una particularidad… se consume mayoritariamente en Diciembre. Luego a lo largo del año su demanda cae considerablemente. De esta manera se ha convertido en un símbolo de las fiestas.

Ahora bien.. De donde viene? Cual es su origen? Se consume en otros países? Como es la receta orinal? Estos son algunos de los interrogantes que intentaremos responder a lo largo de la nota…

El Vitel Thoné, o Vitello Tonnato, que un día, hace ya mucho, viajó en la memoria de los emigrantes italianos que partieron rumbo a la Argentina, es hoy parte de la gastronomía tradicional de este país. La traducción del italiano es algo así como "ternera al atún" y suele servirse en ocasiones especiales como en Navidad.

Si has estado haciendo una búsqueda en internet sobre este delicioso plato frio, seguro te has encontrado con versiones diferentes sobre su origen: algunos dicen que es un plato francés, mientras otros optan por la versión italiana. No te dejes engañar, la receta viene de Italia, y quizás en Francia tienen un plato similar, pero la versión que hemos adaptado y hecho propia en Argentina es la italiana.


Como sucede en todos los casos de emigrantes, los recién llegados a la Argentina en el siglo XIX, trajeron sus costumbres y recetas junto con sus familias. 

Como dijimos el nombre quiere decir algo así como ternera al atún, y es que justamente el plato consta en lonjas de carne (bien tierna) cubiertas por una salsa espesa que tiene atún como uno de sus ingredientes.


Vitel tonné tradicional

Ingredientes
Un peceto de un kilo y medio
Ingredientes para el caldo
2 cebollas
2 zanahorias
1 planta de apio (solo las hojas)
1 hoja de laurel
3 dientes de ajo
Sal gruesa, una cucharada
Pimienta blanca
Un ramo chico de perejil
Agua
Ingredientes para la salsa
3 yemas
Mostaza, 1 cucharada
½ limón exprimido
3 cucharadas de vinagre de manzana
5 filetes de anchoas saladas en aceite
120 gramos de atún al natural o en aceite
½ vaso de aceite de oliva o más
Dos o tres cucharones del caldo
Otros ingredientes
5 Huevos duros
2 o 3 cucharadas de Alcaparras

Instrucciones

Limpiar toda la grasa al peceto y hervirlo el día anterior al que lo vamos a servir, en agua con todas las verduras peladas y cortadas en trozos, aproximadamente una hora y media, dentro de una cacerola grande. Dejarlo enfriar en su caldo y guardarlo entero en la heladera dentro de su caldo.
El día que lo va a servir, primero hervir cinco huevos y dejarlos enfriar. Reservarlos para el final
Luego poner en la licuadora todos los ingredientes de la salsa y licuar bien agregando un cucharón de su caldo o dos para formar una salsa ni demasiado líquida ni demasiado espesa.
Cortar el peceto con cuchillo eléctrico para que queden rodajas parejas, acomodar la mitad en una fuente, la salsa por encima, más rodajas de peceto y más salsa por arriba.
Picar los huevos duros y esparcir sobre la fuente
Salpicar encima de los huevos duros picados un buen puñado de alcaparras
Un truco muy sabroso: Colocar una o dos cucharadas de alcaparras en la licuadora cuando hace la salsa.