lunes, 7 de febrero de 2011

Revuelto Gramajo!!


La creación del Revuelto Gramajo” se pierde en la casualidad y los personajes, y adquiere varios niveles de autoría. No es lo mismo que lo haya creado un simple conserje de un modesto hotel de Buenos Aires, impulsado por un improviso apetito, durante la noche de guardia, revisando la heladera de la cocina y arreglándosela como pudo con los elementos encontrados, que un eminente huésped del un importantísimo hotel de la Belle Époque con el mismo tocayo que el modesto trabajador.

Ni uno, ni el otro, ha sido el creador, sino el segundo y el “alter ego” del General Roca, el coronel Héctor Gramajo, como cuenta Félix Luna.  Lo importante ha sido que tal creación se impuso súbitamente en todos los restaurantes de Buenos Aires y se expandió por todos los comedores del País. Primero por la composición de los ingredientes, al alcance de heladera y segundo, por el sabor muy porteño que adquiere el revuelto: papas fritas, cebolla, ajo, huevos, jamón, arvejas, pechuga de pollo y especias varias, son los protagonistas.

Este militar santiagueño, dos años mayor que Julio A. Roca, conoció al prócer desde muy joven y lo acompañó en las buenas y en las malas. Personaje de reconocida bonhomía, grandote y fortachón, de buen paladar y resistente estómago, usaba los grandes bigotes de estilo en su época. Más que por sus méritos militares como coronel, su apellido pasó a la posteridad por darle nombre a la típica comida “revuelto gramajo”.

-Al pie de la caricatura deL conocido caricaturista Cao, aparecida en "Caras y Caretas" del 19 Octubre de 1901, dice:-

"Es Gramajo de Roca el ayudante
y además un glotón de mucho aguante
Vale decir que nuestro presentado
ayuda al Presidente ... y al mercado

Cuenta Félix Luna que era costumbre del amigo del general Roca desayunar todos los días mezclando huevos fritos, papas fritas, trocitos de jamón y de cebolla. En “Soy Roca", Félix Luna relata así, algunos aspectos del personaje en cuestión:

“Amigo en la buena y en la mala fortuna, discreto, servicial, afectuoso, caballeresco, valiente, bromista, glotón y amarrete con los pesos. Durante mi primera Presidencia lo nombré Edecán lo siguió siendo toda la vida con nombramiento o sin nombramiento. Pasará a la historia por esto y por nuestra perdurable amistad, que lo convirtió durante décadas en mi “alter ego”, pero también por haber inventado el Revuelto que lleva su nombre y se ha transformado en un plato corriente en los restaurantes de Buenos Aires.”


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